Adolfo María Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, destacado defensor de los derechos humanos, vivió en Azul entre los años 1959 y 1965. Y dejó sus huellas artísticas, como el Monumento a la Madre en la Plaza Pedro Burgos, lindera al Palacio Municipal, en Burgos e Yrigoyen.
El reconocido activista, profesor, escultor y pintor argentino, nació el 26 de noviembre de 1931 en la Ciudad de Buenos Aires. Realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires y en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, egresado con el título de Profesor Superior de Escultura.
Entre los años 1959 y 1965 vivió en la ciudad de Azul, en la calle 1° de Mayo Nº 682 (entre San Martín y Bolívar), junto a su esposa, la concertista Amanda Guerreño. Aquí nació uno de sus hijos: Víctor Ernesto. Y en esta ciudad ejerció como profesor de varias asignaturas relacionadas con el arte (Estética, Dibujo, Escultura e Historia del Arte) en las instituciones educativas de Azul: Escuela Normal “Bernardino Rivadavia”, Escuela Nacional de Bellas Artes y Colegio Nacional “Esteban Echeverría” entre 1959 y 1965.
Durante su residencia en nuestra ciudad realizó varias esculturas, no solo la de la Madre sino también la escultura de una mujer en relieve, ubicada en el sector de ingreso del parque municipal “Domingo F. Sarmiento”.
Durante los años 1977 y 1978 Pérez Esquivel fue detenido político por la última dictadura cívico-militar de Argentina.
En el año 1980 recibió el Premio Nobel de la Paz por su trabajo con el SERPAJ (Servicio de Paz y Justicia), su lucha en favor de los Derechos Humanos y en defensa de la democracia por medios no violentos frente a las dictaduras que asolaban a América Latina. Tiempo después fue designado miembro del Comité Ejecutivo de la Asamblea Permanente de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos.






