La Iglesia del Corazón de María (conocida en toda la ciudad como la del Buen Pastor) impacta por si inmensidad, sus detalles, sus colores dorados en estilo Romano-Lombardo.
Aunque para terminarse pasaron décadas. Todo comenzó cuando Doña Mercedes Castellanos de Anchorena donó los terrenos en 1920. Y se trajo a la ciudad a las hermanas de la Congregación de la Caridad del Buen Pastor. Pero Mercedes murió, entonces la obra se interrumpió durante 12 años. Su heredera Josefina Anchorena la reinició en 1930 y dos años más tarde las religiosas se instalaron en la ciudad aunque seguía sin haber monasterio.
El 13 de marzo de 1944 comenzaron la construcción del proyecto y Monseñor César Cáneva (que hoy le da nombre a la calle de la ciudad donde funciona la Terminal de Ómnibus) bendijo el terreno y se colocó la piedra fundamental.
Para lograr la ambiciosa iniciativa recibieron aportes financieros de familias adineradas y de 21 monasterios del Buen Pastor del país. También el de Montevideo, Uruguay.
La dirección estuvo a cargo de los Italianos Humberto Frangi y su hijo Gilberto.
El templo consta de cuatro naves y cuatro coros que rodean al Prebisterio formando una cruz latina, con un marco de triple arco con nueve rejas artesanales de herrería cada uno de ellos (que fueron retiradas posteriormente), que ya al entrar impacta con una alusión hacia la inmensidad y el recogimiento.
La Casa Majó de Buenos Aires, proyectó el comulgatorio y los cuatro Altares de mármol: Mármol de Córdoba, San Luis, Onix, Carrada y Rosado, además, de los bajos relieves, en bronce fundido.
Fue reacondicionada para el Concilio Vaticano II, en 1975. Ocupa el centro del altar un Sagrario de bronce labrado. El Altar del Sacratísimo Corazón de Jesús se consagró con las Sagradas Reliquias del Papa San Sotero, San Valeriano y San Demetrio.
En las Capillas menores se encuentran los Altares menores dedicados a San Juan Eudes y Santa Eufrasia Pelletrier, con las reliquias expuestas en relicarios. La Casa Gorga de Azul fabricó las baldosas blancas, negras y rosas; que fueron colocadas por José Latrónica. El revestimiento de los zócalos de mármol oscuro fue obra de la empresa Socini de Azul. Tiene 13 vitrales, realizados por Antonio Estruch de Buenos Aires.
En la Iglesia se proyecta la vida de la Santísima Virgen: la natividad, la presentación al Templo, la meditación de María, el desposorio, la anunciación, la sagrada familia, la Asunción y la coronación.
Los vitrales son un poema de luz y color que dicen de su dignidad de artista Sacro. Sobre el artesanado Prebisterio lucen cuatro magníficos matices al óleo, con motivo de ovejas, asiendo presentes las palabras de Jesús en su evangelio: “Yo soy el Buen Pastor”, “Las guío por el recto camino”, “Las conduzco las aguas tranquilas”, “Las llevo a las verdes praderas” Este trabajo, además, del mural de Santa Eufrasia, el grabado de las paredes, los frisos, las Virtudes, las columnas falsificación onix y el dorado a la hoja son de Elías Ahmetov y sus colaboradores Juan Nemumuel, Adolfo Berestain y Salas. Otro mural en el patio de la Iglesia representa la gruta de Lourdes (pintado por una religiosa en 1932).
Los cinco confesionarios están construidos en madera de cedro paraguayo, obra de artesanos del Colegio San Carlos de Buenos Aires. Las sillerías y revestimientos en madera de la sacristía, la división al oratorio y la colocación del piso de parquet, estuvieron a cargo del carpintero Manuel Fernández. Los bancos fueron construidos y adquiridos en la ciudad de Rosario.
Las esculturas son también de la Casa Majó, por ejemplo las de escala natural a San José Obrero, Santa Teresa de Jesús Virgen (tallada en madera en Barcelona), San Enrique II Emperador, San Miguel Arcángel, Santa Eufrasia Virgen, San Juan Eudes Confesor, los Sagrados Corazones, San Luis de Gonzaga, la Dolorosa, la Virgen de Luján y la Inmaculada Concepción.
El crucifijo mayor se lo incorporó dos años mas tarde a su inauguración, gracias a una colecta que se realizó en el barrio del Parque, efectuada por Monseñor Rava.
Los cuatro vía cruxis fueron adquiridos durante 1921 en Francia por Doña Mercedes, 25 años antes de la construcción del Templo.
El campanario cuenta con dos campanas llamadas Mercedes y Josefina, bendecidas el 15 de octubre de 1946 por Monseñor Santiago Rava. En el patio del Templo se halla emplazada una escultura del Sagrado Corazón de María, y se colocaron maravillosas baldosas rojas, amarillas, negras y blancas, también adquiridas en Francia por Mercedes. Lamentablemente se conserva solo una de las nueves rejas que poseía el Templo en su interior.
La Iglesia cuenta con un fragmento del madero de la Santa Cruz conservando en un relicario tallado en madera traída desde Roma por Monseñor Cáneva. Otros de los tesoros que se conservan en este Templo son dos antiguos armonios restaurados recientemente.
En la Capilla dedicada a San Juan Eudes se halla sepultado Monseñor Santiago Rava, era el vicario de Monseñor César Cáneva, asiduo colaborador para la edificación del Templo.
En 2001 se la declara Patrimonio Arquitectónico y Cultural. En 2002 las hermanas se retiran de la ciudad de Azul, la Iglesia se aísla del monasterio y queda en comodato al Obispado de Azul.
El 9 de noviembre de 2026 la capilla cumple 80 años.
Fotos: Martín Mazza
El altar mayor en lugar de estar amurado al fondo de la nave principal, se encuentra en el centro del presbiterio, visible de las cuatro naves, la pública y los tres coros; está construido con mármoles y ónix argentinos, ofrece un bajorrelieve de la Institución de la Eucaristía; doble en su forma, contiene sagrarios magníficos y un soberbio trono para la exposición del Santísimo.







