En las primeras décadas del siglo XX ocurrió la era dorada de los petit hotels. El primero de Azul se construyó por pedido de Pedro Etchepare, en calle Yrigoyen 576.
Fue el primer petit hotel en nuestra ciudad y el más grande. De estilo clasicista francés, la mansión diseñada por Dhers, Cabanillas y Devoto está ubicada en una de las principales arterias del centro. Hoy es propiedad privada, pero desde afuera puede verse el frondoso parque con abundante vegetación mientras que la reja al frente permite contemplar las dimensiones de la construcción.
Indudablemente es la “reina” de esa calle central (Yrigoyen). De tal categoría y magnificencia que, en su visita a nuestra ciudad, estuvo alojado el Presidente “de facto” de la Nación Pedro Pablo Ramírez. No sólo se destaca por su estilo, elegancia y solidez, sino por el hermoso parque que la rodea y que es utilizada para entrada y guarda de automotores.
Como esta casona fue mandada a edificar por su dueño para tiempos de verano, los esposos Etchepare convencieron a su hija y esposo que la ocuparan en forma permanente. Su yerno era Federico Piazza y la hija de Don Pedro y esposa Celina. Hoy está ocupada por descendientes del primer propietario.
El Palacete Etchepare es una de las obras más distinguidas del entonces joven arquitecto Dhers. En edición sexto aniversario de la fundación de “El Tiempo” (9 de julio de 1939), el diario se ocupa del estudio profesional de Blas Dhers y Hugo Garbarini, destacándolo como “un estudio que honra a la ciencia arquitectónica argentina y que es muy grato para Azul”.
Las casonas y palacetes de calle Yrigoyen
Como narra un artículo de El Tiempo, la antigua calle Yrigoyen hasta el cambio de nombre en la década del ’40 (antes era calle Alsina), es un muestrario de bellas y amplias casonas construidas en la “época de las vacas gordas”.
En 1899 Vicente Romero construyó a la altura del 586 la casa de Antonio Aztiria, uno de los principales impulsores de la creación de nuestro Parque Municipal. Luego fue reformada por el también conocido frentista Gerónimo Franchini.
Al 667, donde funciona el estudio de los abogados Saparrat, Álvarez y Prat, construyó su vivienda Bernardo Domecq, mansión de estilo clasicista francés (1921).
Otras casas de gran categoría engalanan esta calle hasta llegar a la estación del ferrocarril: se destacan las de Alfredo Prat, al 679, de estilo art decó (Dhers-Devoto); y la del 785, donde Andrés Lafontaine hizo construir una casa para su hijo Andrés Blas, bajo los planos de Dhers y Garbarini.
Pero es la de Yrigoyen 795 la que luce más imponente, con su puerta de hierro en su entrada y su portón. Fue construida por Zone hermanos y concebida el estudio de arquitectura de Blas Dhers y socios en el año 1919: “Para acceder a la planta baja se lo hace por una trascendente escalera de mármol que desemboca, después de atravesar la puerta cancel, en un espacio amplio y lujoso todo alfombrado y con los muebles adecuados a la categoría de la mansión”.
Perteneció a Andrés Lafontaine y en un tiempo tuvo su casa particular y estudio el fallecido Doctor Jorge Dours.
Una de las casas más llamativas es la que perteneció al Médico Molina Segura, construida en 1926, al 804, de estilo francés, idea también de Blas Dhers. Luego pasó a ser propiedad del estado Provincial.
El recorrido por la calle Yrigoyen termina en el número 973: casona de la familia Lafontaine-Saloy, también planificada por el estudio de Blas Dhers en 1929: allí hoy funciona el Jardín de Infantes N° 1. Esta casa no tenía calefacción, por lo que su propietaria decidió venderla y comprar la de San Martín 804 que era de Miguel Etchepare.







